La primavera pasada, en previsión de la Noche del Poder (Gadyr gijesi), una fecha significativa en el calendario musulmán, se abrieron cuatro nuevas mezquitas en pueblos a lo largo de Turkmenistán. Esto se ha convertido en una característica habitual del régimen turcomano, que ha construido media docena de mezquitas en los últimos años a pesar de ser uno de los países con peores resultados en materia de libertad religiosa, incluida la islámica.
Las mezquitas de mármol blanco coronadas por cúpulas doradas han ido apareciendo en Turkmenistán desde que Gurbangulí Berdimujamédov subió al poder en 2006. Aunque la tendencia comenzó con su predecesor, Saparmurat Niyazov, ha sido con Berdimujamédov padre cuando se ha producido una oleada de construcciones religiosas, especialmente en los últimos años.

Esto podría parecer paradójico en un país donde las libertades religiosas son violadas repetidamente por las autoridades. Turkmenistán figura desde 2014 en la lista del gobierno de Estados Unidos de Países de Especial Preocupación (PCP) y nada indica que esto vaya a cambiar en un futuro próximo. El régimen turcomano persigue las expresiones religiosas externas, así como las que el Estado considera «demasiado religiosas». Cualquiera que se salga de las directrices religiosas estatales, férreamente controladas, es objeto de persecución. No es de extrañar, por tanto, que las mezquitas, por muy nuevas o relucientes que sean, estén en su mayoría vacías. Además, en el pasado, tanto el régimen de Niyazov como el de Berdimujamédov se embarcaron en la demolición de las mezquitas más pequeñas. Entonces, ¿para qué construirlas?
Como parte del culto a su personalidad, Gurbangulí Berdimujamédov también cultiva la imagen de hombre piadoso. No es raro verle rezar por acontecimientos señalados, como el fallecimiento de un familiar. A medida que ha ido envejeciendo, este perfil se ha hecho más presente, así como sus comentarios religiosos, incluidas las referencias a la edad de 62 años del profeta Mahoma, cifra que alcanzó en 2019. Podría ser que a medida que envejece y se acerca al final de su vida, haya comenzado, exteriormente, a volcarse en la religión. Pero sea real o no, el estado de la religión no ha cambiado.
La fachada de piedad, después de todo Turkmenistán es nominalmente un país de mayoría musulmana, combinada con los proyectos de vanidad que han impulsado muchas de las decisiones de los dirigentes turcomanos, puede explicar ese creciente número de mezquitas construidas. Al igual que los hoteles de mármol de la capital o Avaza, la gran terminal portuaria de Turkmenbashi o la nueva ciudad de Arkadag, las mezquitas siguen infrautilizadas. Sin embargo, merece la pena echarles un vistazo.
A pesar de tener muchos rasgos comunes, como el mármol, material muy apreciado por los dictadores turcomanos, y de que muchas de ellos se parecen, todas presentan características diferentes en cuanto a su importancia. Desde mezquitas directamente vinculadas a los presidentes hasta otras más modestas de carácter provincial y local, o incluso templos relacionados con la política exterior del país.
Mezquitas presidenciales

Hasta ahora, los dirigentes turcomanos han seguido la antigua tradición de los gobernantes centroasiáticos de construir y dar su nombre a edificios religiosos, ya sean mezquitas o madrasas. Esto empezó a principios de los años 90, cuando el presidente Saparmurat Niyazov, más conocido como Türkmenbaşy, decidió conmemorar su peregrinación a La Meca (hajj) erigiendo lo que sería la mezquita Saparmyrat Hajji.
En 1995, cuando se construyó la mezquita, el oro y sus derivados aún no se habían establecido como materiales preferidos en la paleta de colores del líder y la cúpula de la mezquita acabó siendo de color turquesa. El edificio tiene capacidad para 8.000 fieles y cuenta con cuatro minaretes.
El lugar elegido, la ciudad de Gökdepe, a menos de 50 kilómetros al noroeste de Ashgabat, no es casual. Fue allí donde los turcomanos derrotaron a los invasores rusos en 1879 y, lo que es más importante, resistieron por última vez contra los rusos dos años después en un dramático asedio que acabó en una masacre. En la época en que se construyó la mezquita, Turkmenistán estaba afirmando su independencia, por lo que tenía sentido construirla en el lugar de uno de los acontecimientos más importantes de la historia turcomana.
Niyazov eligió para su edificación a su empresa francesa favorita: Bouygues. La misma organización fue seleccionada por Türkmenbaşy para construir su segunda gran mezquita, que también se convertiría en su última morada.
El primer presidente de Turkmenistán nació en Gypjak, entonces un pueblo de las afueras de Ashgabat. Fue allí donde encargó a Bouygues la construcción de la mezquita Türkmenbaşy Ruhy. Cuando se iniciaron las obras en 2002 el oro y el mármol se habían consolidado como sus materiales preferidos, por lo que el templo se coronó con una cúpula dorada que recuerda en cierto modo al palacio del sultán en el Aladín de Disney. Se dice que la mezquita costó 100 millones de dólares e incluye un mausoleo al lado, donde Niyazov recibió sepultura en 2006.
Si Niyazov tuvo una mezquita para conmemorar su hajj, también la tendría Berdimujamédov padre. En 2007 encargó la construcción de la mezquita Gurbanguly Hajji, basada en un proyecto que databa de 2001. La mezquita se construyó originalmente con una cúpula azul, pero en 2018 se pintó… de dorado.

De momento, el actual presidente de Turkmenistán, Serdar Berdimujamédov , no tiene ninguna mezquita a su nombre. Aunque eso podría cambiar en el futuro. Hubo rumores de que una de las mezquitas locales inauguradas antes de la Noche del Poder llevaría su nombre, pero de momento no ha sido así.
Otomanos en Ashgabat
Si hay una mezquita que destaca como rareza arquitectónica en Turkmenistán, ésa es la mezquita de Ärtogrul Gazy, que lleva el nombre del padre del fundador del Imperio Otomano. Si uno se topa con ella pensará pensaría estar en Estambul y no en Ashgabat. Este edificio erigido en la década de 1990 se inspiró en las mezquitas otomanas cuando Turquía empezó a hacer avances diplomáticos en Turkmenistán. Fue la visita del presidente turco Suleyman Demirel al país en 1992 lo que impulsó su construcción. Este edificio es una excepción por su estilo y la implicación de un país extranjero.
Expansión en las provincias
Desde 2015, el régimen de Berdimujamédov ha emprendido una campaña para dotar a las capitales provinciales de mezquitas principales. Fue ese año cuando Dashoguz (región de Dashoguz) obtuvo su propia mezquita, seguida en 2020 por Turkmenabad (Lebap) y Balkanabat (Balkan). La región de Mary ya disfrutaba de una mezquita principal desde que se terminase de construir la mezquita de Gurbangulí Hajji en 2009.

Sólo queda la región de Ahal, pero eso cambiará pronto, ya que el año pasado comenzaron las obras de para la construcción de su mezquita principal en su nueva capital, Arkadag, ciudad que lleva el nombre del título del expresidente.
Todas las mezquitas de las capitales de provincia siguen el mismo diseño monótono: mármol blanco, cuatro minaretes y una cúpula dorada. La única excepción es la cúpula azul de Dashoguz.

Además de construir mezquitas principales en los centros regionales, recientemente se han construido otros templos en ciudades más pequeñas de todo el país. Una vez más, la razón detrás no es proporcionar un lugar de culto a sus ciudadanos, sino mostrar prosperidad, probablemente permitir sobornos en el proceso de edificación y garantizar que sólo haya mezquitas autorizadas por el Estado.
La oleada de construcción de mezquitas del régimen actual, tanto con Berdimujamédov padre como con el hijo, fue precedida por la destrucción de mezquitas más pequeñas en la década anterior. Poco tiene que ver con proporcionar a sus ciudadanos los medios para cumplir con sus deberes religiosos, que en realidad son objeto de represión.
La edificación de mezquitas, como otros monumentos e infraestructuras de dudosa utilidad, se ha convertido en una de las formas de expresar vanidad y retratar una fachada de prosperidad que dista mucho de la realidad. Y, tal vez, también responda a una posible nueva espiritualidad encontrada por Berdimujamédov padre a medida que envejece. Pero construir mezquitas por sí solo no borra los pecados.
Lista de las principales mezquitas construidas recientemente en Turkmenistán (no exhaustiva y en inglés):

