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Una fachada de mayólica: los partidos prefabricados de Asia Central

En las últimas semanas, el pueblo uzbeko ha acudido a las urnas para elegir a sus representantes para el Oliy Majlis, la cámara baja del parlamento. La nación ha podido elegir entre cinco partidos diferentes con nombres que no resultarían extraños para el público extranjero. Palabras como “liberal”, “nacional”, “justicia” o incluso “ecológico” formaban parte de los nombres de los diferentes partidos con el objetivo de hacerlos parecer más creíbles y democráticos en un país gobernado por un régimen autoritario. La fachada semántica en la nomenclatura de los partidos no es solamente un fenómeno uzbeko, sino que es algo replicado en toda la región.

Las cinco repúblicas centroasiáticas se muestran como sistemas multipartidistas. En la actualidad, con la excepción de Kirguistán, los partidos de gobierno y de la, mal llamada, oposición han sido creados en la mayoría de los casos por el régimen mismo para representar una pantomima de pluralidad política. Para ello, les han dado un trasfondo y se han inventado una ideología para que, de manera superficial, atraigan a ciertos segmentos de la sociedad y den la impresión en el extranjero de que hay dónde elegir.

Partidos de gobierno, democráticos y populares

Kazajstán, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán todos tienen partidos en el gobierno que se muestran como modernos y democráticos, lejos de los partidos comunistas de los que en muchos casos emergieron, a pesar de cambios de siglas, fusiones y disoluciones. Como resultado de esto, hemos acabado con el Partido Democrático Popular “Nur Otan” en Kazajstán, conocido popularmente como Nur Otan que puede ser brillantemente traducido como “Patria Radiante”. Uzbekistán tiene al más sobrio Partido Liberal Demócrata, que se convirtió en el partido presidencial después de que Islam Karimov lo escogiese en 2006 en detrimento del Partido Democrático Popular. Turkmenistán mientras tanto sigue ligado al sucinto Partido Demócrata que fundó Niyazov en 1991. De igual modo, el presidente de Tayikistán Emomali Rahmon continúa liderando el Partido Democrático Popular, como lleva haciendo desde 1994.

No es una coincidencia que los gobernantes de estos pasen usen palabras como “Democrático” y “Popular”. En el papel, parecen legítimos. Sin embargo, en vez de presumir de lo que son, de una manera irónica indican de lo que carecen. Ninguno de los cuatro partidos mencionados defiende los valores “democráticos” ni los intereses “populares”.

Los partidos de gobierno no necesitan tener una ideología definida ya que simplemente son una herramienta en el repertorio de los gobernantes. Son “partidos de poder”, extensiones del poder ejecutivo para su propio beneficio. En los casos turcomano y tayiko, han estado ahí desde el origen de sus regímenes, mientras que en Kazajstán y Uzbekistán el favor presidencial ha ido cambiando según se fundaban, refundaban o fusionaban diferentes partidos para hacer frente a los tiempos cambiantes.

Oposición clásica

Aunque en contadas ocasiones existen en algunos de estos países partidos reales de oposición, perseguidos y en el ostracismo, los regímenes han sustentado partidos de oposición pro-gubernamentales para crear un espejismo de sistema multipartidista. En la mayoría de los casos, los han creado partidos, de manera directa o indirecta, que pueden parecerse a aquellos que existen en democracias consolidadas. Supuestos partidos conservadores, socialistas, nacionalistas o incluso verdes desempeñan su papel de oposición. Por ello, tenemos partidos “liberales” como Ak Zhol en Kazajstán, que sigue la iluminadora tendencia de Nur Otan y puede ser traducido como ‘Camino Radiante’, partidos de “centro-izquierda” o “socialistas” como el Partido Socialista de Tayikistán y los partidos Democrático Popular y de Justicia Democrática Popular de Uzbekistán, y “nacionalistas” o “conservadores” como el también uzbeko Partido del Renacimiento Nacional. Hay incluso espacio para comunistas, como en Kazajstán a través del Partido Comunista Popular, y verdes con el pro-nuclear Movimiento Ecológico de Uzbekistán.

Todos los partidos mencionados tienen un objetivo y ese es apoyar al gobierno de sus países respectivos. Sus autoproclamadas ideologías están ahí por motivos cosméticos. En algunos casos, emergieron para competir o sustituir a una oposición verdadera situada en cierto espectro ideológico. Por ejemplo, el dócil Partido Comunista de Kazajstán se escindió en 2004 del Partido Comunista de Kazajstán, que fue ilegalizado poco después. De esta manera, al menos en apariencia, el país todavía tiene un partido comunista aunque no sea una formación de oposición real.

La extravagancia como norma

Mientras que Kazajstán, Uzbekistán y, en menor medida, Tayikistán han hecho el esfuerzo de tener supuestos partidos de oposición razonables, Turkmenistán se ha decantado por partidos pro-gubernamentales bastante inusuales, como uno esperaría de Ashgabat. Así, el Partido de Industrialistas y Emprendedores se convirtió en 2012 en el segundo partido del país después del PD. Una formación extraña, quizás una de las pocasen el mundo que está creada únicamente para defender los derechos de los empresarios e industrialistas. Algo más común es el Partido Agrario (PA), fundado en el 2014. Del mismo modo, Tayikistán también tiene su propio PA y alguna que otra formación estrambótica como el “liberal” Partido de las Reformas Económicas, ambos irrelevantes.

La prefabricación por parte de los regímenes de partidos, ya sean gobernantes o de supuesta oposición, tiene como objetivo dotarles de una apariencia democrática, que en muchos casos se convierte en una herramienta de relaciones públicas para promocionarse en el extranjero como democracias, al mismo tiempo que suprimen a la verdadera oposición. Sin embargo, sus ciudadanos y los observadores extranjeros imparciales están al corriente de ello. Todo ello no es más que una fachada de mayólica burdamente restaurada, llena de siglas e ideologías vacías, agradable a primera vista pero que cubre como una farsa la realidad de una edificio en descomposición a punto de derrumbarse.

1 comment on “Una fachada de mayólica: los partidos prefabricados de Asia Central

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