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La Universidad de Samarcanda, la última víctima de la obsesión de Uzbekistán con Tamerlán

La Universidad Estatal de Samarcanda celebrará pronto su 600 aniversario aunque no tenga ni un siglo de existencia. La institución de educación superior es el último ejemplo de los esfuerzos de Uzbekistán para identificarse con Timur (conocido en Occidente como Tamerlán) y sus descendientes como una manera de fortalecer su narrativa nacional.

A finales de junio el consejo (kenash) de la región de Samarcanda dio su visto bueno para celebrar el 600 aniversario de la Universidad Estatal de Samarcanda (SamSu) el otoño que viene a petición del rector, Rustam Jolmuradov. Esto representa la culminación de las aspiraciones de Jolmuradov desde que anunciase el año pasado que la SamSu, fundada en la República Socialista Soviética de Uzbekistán en 1927, era la continuación de la madrasa de Ulug Beg, construida en el siglo XV por un nieto de Timur.

Mencionando que antiguas universidades europeas como las de Cambridge, Oxford y Bolonia fueron en un primer momento instituciones de educación religiosa, y que la Universidad de Al-Azhar en El Cario comenzó como mezquita en el siglo X, Jolmuradov argumentó que la madrasa de Ulug Beg merece el mismo tratamiento. El rector fue más allá y propuso que la SamSu sea considerada como la descendiente directa de la institución timúrida. Mientras que la madrasa jugó un papel importante en la vida cultural de Samarcanda durante la Baja Edad Media, relacionarla con la SamSu es más que cuestionable.

La madrasa de Ulug Beg fue fundada en 1420 por un nieto de Timur al que le debe el nombre. Gobernador de Samarcanda, Ulug Beg fue un intelectual y patrón de las artes, conocido por su observatorio y descubrimientos astronómicos, aunque no fue un gobernante del todo capaz. La madrasa, una de las principales atracciones del célebre Registán, estuvo en funcionamiento hasta 1920, fecha en la cual fue clausurada por las autoridades soviéticas.

Lo que es ahora la Universidad Estatal de Samarcanda fue establecida por los soviéticos en 1927 como el Instituto Pedagógico Uzbeko. De 1944 al 2016 pasó llamarse como el poeta túrquico Alisher Navoi, considerado el padre de la literatura uzbeka. La relación entra ambas instituciones, la madrasa timúrida y la universidad, es inexistente.

Al escoger la institución islámica de Ulug Beg en vez de las cercanas madrasas de Sher-Dor y Tilya-Kori, del siglo XVII, el rector no sólo eligió el edificio más antiguo sino el que se alineaba con la narrativa nacional que ha venido construyéndose en Uzbekistán desde su independencia. Como parte de su proceso de construcción nacional tras la caída de la Unión Soviética, las autoridades uzbekas han considerado a Timur como el padre fundador de la nación. La obsesión por todo lo timúrido ha llevado a varias afirmaciones de dudosa veracidad histórica. La declaración de Jolmuradov sobre SamSu y la madrasa de Ulug Beg es uno ejemplo más del contorsionismo histórico que hacen las autoridades para encontrar una conexión con Timur.

No hay nada malo en reconocer que la Universidad Estatal de Samarcanda se remonta a los años 20. El Uzbekistán moderno es más un descendiente de su predecesor soviético que de Timur. Desde su organización política a su administración económica y las instituciones de educación superior, la República Socialista Soviética de Uzbekistán proyecta una sombra más larga sobre la República de Uzbekistán que el Imperio timúrida.

Es común que los países adoren a sus mitos fundacionales, sin tener en cuenta la veracidad histórica de los mismos. Sin embargo, los esfuerzos por traer a colación a Timur en cada ocasión posible, llevan a afirmaciones inverosímiles que acaban socavando la intención original de la narrativa nacional.

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