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El barbero de Ferganá

El gobernador de la provincia de Ferganá, en Uzbekistán, ha sido cazado de nuevo en su cruzada contra las barbas y las vestimentas islámicas meses después de haber sido amonestado por el Senado.

En septiembre, las autoridades se vieron forzadas a intervenir después de que la filtración de un audio del político, Shuhrat Ganiev, pudiese desembocar en un escándalo de relaciones públicas a nivel internacional. En el documento sonoro se puede oír al gobernador advertir a sus subalternos en Ferganá que “si veo a una mujer vestida así [con pañuelo] en vuestras reuniones oficiales, me da igual si es una representante del barrio, una profesora, una mujer de negocios, una activista o una política, le quitaré el pañuelo y os lo meteré en la boca”.

Ganiev también relacionó a aquellos hombres con barbas “feas”, en sus palabras, y vestimenta islámica con el extremismo e insultó repetidamente a la gente con vello facial.

El audio con las palabras de Ganiev fue publicado en las redes sociales y eso fue lo que forzó a las autoridades uzbecas a intervenir. El 1 de octubre, el Senado, del que también forma parte el gobernador, le puso a prueba durante tres meses después de que se disculpase. Poco más de un mes más tarde, Ganiev vuelve a estar en el disparadero por el mismo tema.

Una vez más un audio filtrado, y una vez más la crueldad de Ganiev con las barbas. En una grabación recibida por RFE/RL, se oye al político denegar préstamos a aquellos granjeros con barbas durante una reunión que tuvo lugar a mediados de noviembre, donde también les ordenó que se afeitasen.

La posición de Shuhrat Ganiev respecto a las barbas y las vestimentas islámicas no es única en el gobierno uzbeco. La administración de Mrziyoyev está llevando una campaña contra ello, como establece una Declaración Presidencial secreta de septiembre. Según el documento, se ve a las prendas islámicas como una influencia negativa y, junto a otros objetos religiosos, se ha prohibido su importación. En diferentes partes del país, desde la capital Tahskent a Namangán, se está forzando a los jóvenes a afeitarse. Estas políticas pueden resultar efectivas en el corte plazo, pero con el tiempo se vuelven contraproducentes y suelen desembocar en un mayor radicalismo. Lo que separa a Ganiev es la agresividad, o torpeza, con la que está llevando a cabo su cometido.

En un momento en el que Uzbekistán se está abriendo al mundo tras décadas de aislamiento bajo el expresidente Islam Karimov, intentando enseñar una cara amable, estos errores de relaciones públicas no suponen ningún favor para el actual mandatario, Shavkat Mirziyoyev. Los tres meses de prueba para Ganiev eran una fachada para demostrar que el país está cambiando al mismo tiempo que el gobierno sigue aplicando una política autoritaria que decida que deben vestir o como debe afeitarse sus ciudadanos. Uno esperaría que Ganiev al menos mantuviese las apariencias mientras prosigue en su campaña contra las barbas y pañuelos islámicos, pero no es fácil deshacerse de las viejas costumbres.


Imagen de Wikimedia Commons, publicada bajo licencia de Creative Commons sin cambios

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