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Turquía y Asia Central: mucho más que drones

De la venta de armas a maniobras conjuntas y acuerdos de cooperación. En los últimos años Turquía ha estrechado sus lazos en materia de seguridad con Asia Central. Esto representa una oportunidad para la región, pero Ankara debería de andarse con cuidado y tener en cuenta las tensiones locales.

El comercio suele ser la prioridad cuando se trata de las relaciones entre dos países. Ese fue el caso entre Turquía y Asia Central desde el fin de la Unión Soviética. Pero las cosas han cambiado. Tal y como escribe Bruce Pannier en Eurasianet: “en los últimos años, ha sido el poder duro de Turquía, en vez de su poder blando, lo que ha llamado la atención en las capitales de Asia Central”. Esto tiene lugar a través de tres mecanismos relacionados entre ellos: ejercicios militares, venta de armas y acuerdos políticos.

Hombro con hombro

Estos días Turquía está llevando a cabo maniobras militares (“Efes 2022”) cerca de la ciudad de Esmirna. Además de Azerbaiyán, habitual aliado de Turquía, dos países centroasiáticos también están participando: Kazajstán y Kirguistán. Ver a soldados turcos al lado de sus homólogos de Asia Central se está convirtiendo en algo habitual.

Uzbekistán también lleva tiempo haciendo ejercicios militares con Turquía. Al margen de maniobras a tres bandas con Turquía y Pakistán en 2019 y 2021, Uzbekistán fue el escenario en marzo del 2021 de ejercicios entre soldados uzbekos y turcos en la ciudad meridional de Termez, cerca de la frontera con Afganistán.

No se tiene constancia de que Turkmenistán o Tayikistán hayan participado en actividades similares. El estatus neutral del primero hace que, al menos abiertamente, no pueda hacerlo. Mientras los tayikos, que no son una nación túrquica, están políticamente más distanciados de Turquía que sus vecinos. Sin embargo, es en la venta de armas donde la huella turca es más visible.

De drones a barcos

La industria militar turca ha gozado de buena publicidad en estos últimos años, especialmente los drones por su desempeño en la guerra del Alto Karabaj en 2020 y, más recientemente, en la invasión rusa de Ucrania. Los ya famosos Bayraktar TB2 están presentes en los arsenales de Turkmenistán y Kirguistán. En el caso turcomano, se trata de una estrategia acorde con su política de armamento, pero la compra por parte de los kirguizos fue una novedad y estuvo motivada por el enfrentamiento fronterizo con el vecino Tayikistán en la primavera del 2021.

Mientras tanto, Kazajstán acordó a finales de 2021 la adquisición de drones ANKA que deberían ser entregados en 2023. Pero las condiciones del trato cambiaron para mejor en mayo del 2022 durante la visita a Turquía del presidente kazajo. Esos días se anunció que los drones serían producidos en la propia Kazajstán bajo licencia.

Pero las exportaciones de armamento turco no se limitan a los drones. Los vehículos blindados son otro componente de la oferta turca. En 2019 Uzbekistán recibió el primer lote de los transportes blindados Ejder Yalcin. Kazajstán por su parte adquirió hace más de una década vehículos Otokar Cobra, y el año pasado probó el nuevo Arma 8×8, también producido por Otokar. Pero no hay ninguna noticia sobre su compra. Turkmenistán es otro de los países de la región que ha adquirido máquinas Otokar, modelos Cobra y Ural.

De todos los países de la región, Turkmenistán es el que tiene una relación más estrecha con Turquía en materia de armamento. Ankara ha provisto a la armada turcomana de la mayor parte de sus naves desde su independencia. Desde su buque insignia, la corbeta Deniz Han C-92, a patrulleras y lanchas lanzamisiles.

Las armas y vehículos mencionados no son una lista completa de todo el armamento exportado por Turquía a la región recientemente, pero ayudan a ilustrar la creciente huella de Ankara y su diferente alcance entre los países centroasiáticos. Aunque históricamente Rusia sigue dominando este aspecto, con la excepción de Turkmenistan, Turquía continúa aumentando su cuota de mercado, y no sólo respecto a los drones.

Voluntad política

Las maniobras militares conjuntas y la venta de armas no serían posibles sin un acuerdo político entre las diferentes partes. Para ello, Turquía y los países de la región han firmado múltiples documentos de cooperación en materia de defensa y seguridad.

Durante la ya mencionada visita del presidente kazajo a Turquía a principios de mes, Kassym-Jomart Tokayev y Recep Tayyip Erdogan firmaron un acuerdo de asociación estratégica que contenía dos artículos dedicados a temas de defensa.

En el artículo 37 se decía que “[ambas] partes acuerdan […] mejorar la cooperación a través de mecanismos de diálogo en el campo de la defensa y la seguridad”. Mientras según el artículo 38, también acordaron “considerar y buscar oportunidad de cooperación, incluyendo la producción conjunta […] en la industria de defensa”. Momentos más tarde se confirmó que Kazajstán produciría los drones ANKA.

Reuniones entre altos funcionarios kazajos y turcos también han tenido lugar últimamente, tales como la visita del Ministro de defensa turco a Kazajstán en 2021 y, más recientemente, el encuentro en Nur-Sultan entre el Ministerio de Defensa kazajo y el agregado militar turco en Kazajstán.

Uzbekistán también ha sido un país con el cual Turquía ha firmado diversos acuerdos en materia de seguridad y defensa. Ya en el 2018, durante la visita de Erdogan a Tashkent, ambas partes hablaron sobre la cooperación en la industria armamentística. Dos años más tarde, el presidente Mirziyoyev recibió al ministro de Defensa turco en la capital uzbeka. Más explícito fue Erdogan en marzo de este año durante su último viaje a Uzbekistán.

“Otra área en la que tenemos un gran potencial es, sin lugar a dudas, en la industria de defensa”. Dijo el turco antes de añadir que Turquía estaba dispuesta a compartir sus oportunidades con Uzbekistán. “Los éxitos de Turquía en este campo son evidentes”, concluyó.

La cooperación militar entre Kirguistán y Turquía mejoró sensiblemente en 2021 tras el conflicto fronterizo con Tayikistán. Semanas después de que se produjese el enfrentamiento, el presidente Sadyr Japárov visitó Turquía. Según los kirguizos, el lado turco “expresó la voluntad de proveer con asistencia técnica-militar al ministro de Defensa de Kirguistán”. Días más tarde, el ministro de Defensa turco, Hulusi Akar, visitó Bishkek y se reunió con su homólogo kirguizo y con el presidente Japárov. Poco tiempo después se anunció la compra de drones Bayraktar.

Como parte de la misma gira regional, Akar también visitó Tayikistán. En Dusambé habló con su homólogo tayiko, Sherali Mirzo, sobre “temas bilaterales y regionales de defensa y seguridad”. En enero del 2022, el embajador tayiko en Turquía se reunió con Akar para continuar explorando formas de cooperación en materia de defensa. Tres meses más tarde, en abril, el ministro de Defensa turco recibió a Mirzo y ambos firmaron un acuerdo marco militar.  

Cuestión de equilibrios

Tras la visita del ministro de Defensa tayiko a Turquía, comenzaron a publicarse noticias en la prensa turca sobre la posibilidad de que Tayikistán comprase drones Bayraktar, tal y como había hecho su vecino Kirguistán el año pasado. El nuevo ministro de Exteriores kirguizo, Jeenbek Kulubayev, llegó a admitir en el parlamento que Tayikistán había comprado los drones:

“Sí, es verdad. Turquía envió Bayraktars a Tayikistán. Antes, pedimos a los turcos que tuviesen cuidado con este asunto, debido a que los problemas entre la República Kirguiza y la República de Tayikistán todavía no se han resuelto. Les pedimos que no vendiesen drones a países vecinos. Contestaron que se trata de negocios. Negociaremos con los turcos tras recibir esta información”.

Bishkek tenía razones para preocuparse. La importante ventaja que Kirguistán había obtenido gracias a los drones turcos desaparecía. Aunque a Ankara le gustase hablar de hermandad túrquica, y pese a Bishkek es integrante de la Organización de Estados Túrquicos, ahora estaba al mismo nivel que Tayikistán.

No obstante, las cosas cambiaron tres días más tarde, el 30 de abril. En esa fecha el máximo órgano encargado de la seguridad nacional kirguiza emitió un comunicado en el cual decía que “según a información fiable, los tayikos no firmaron acuerdos con el productor de Bayraktar […] ni con otras empresas turcas similares”.

Estas son buenas noticias para Kirguistán. Semanas más tarde se anunció que Tayikistán produciría drones iraníes. Sin embargo, no despeja las dudas sobre el anuncio categórico del ministro de Exteriores de que Tayikistán había comprado drones turcos. El tiempo dirá si Kulubayev estaba en lo cierto o si estaba equivocado.

Este episodio pone de relieve los peligros a los que hace frente Turquía cuando trata con los países de la región. Ankara debería estar al tanto de los delicados equilibrios en Asia Central y ser consciente de que no puede aspirar al mismo nivel de interacción con todos los actores. Cada país tiene su propia política exterior, incluyendo agravios con los vecinos. Ignorar esta cuestión puede acabar siendo contraproducente para Turquía.

Al mismo tiempo, el diferente estatus de membresía de algunas de estas naciones en iniciativas turcas, como la Organización de Estados Túrquicos, añade otro nivel de complejidad. En los próximos meses o años veremos si Ankara ha aprendido del “malentendido” acerca de Tayikistán y los drones Bayraktar.

Luego está la cuestión de cómo se percibe en Moscú y Pekín el creciente papel de Turquía materia militar en Asia Central. Pero ese ya es otro tema.

(Fuente de la foto: Twitter)

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